Paso del sueño a la vigilia en cuestión de unos segundos, y ahí estoy, acostado en mi cama. Mi brazo derecho pasa por atrás de su cabeza, situando mi mano en su espalda. Y ahí esta ella, abrazándome con sus piernas desnudas, apoyando su cabeza en mi pecho, dormida, está soñando, lo noto en los pequeños temblores, reflejos inconscientes que tiene su cuerpo.
La observo y trato de captar cada detalle, mi mano se desliza un poco y puedo sentir su piel, tibia, suave; todavía puedo sentir en mi boca el sabor del último beso, el más dulce que recibí en mi vida; y por primera vez en mucho tiempo siento paz, felicidad. ¿Acaso sigo soñando? No, por suerte no. Podría volver a dormirme si lo intentara, pero no quiero, necesito mirarla.
Y me doy cuenta de que estoy sonriendo, y tengo la sensación de que millones de hilos invisibles tiran de mi cuerpo y mi mente hacia su persona. Como si fuera el mejor libro de suspenso, por mucho sueño que tenga no puedo dejar de leerla, un capítulo más, y otro, y otro…
Tal vez sea por casualidad, tal vez porque estoy tan concentrado en ella, pero se despierta, abre sus ojos despacio, todavía somnolientos, hasta que encuentra mi mirada. Me hipnotiza, veo en sus ojos esperanza y ternura, que me es contagiada de inmediato. La saludo con un beso y sonríe. Brilla.
El cuarto está a oscuras, pero su luz está ahí, y ahora puedo ver: estoy enamorado.
KeviaK
La observo y trato de captar cada detalle, mi mano se desliza un poco y puedo sentir su piel, tibia, suave; todavía puedo sentir en mi boca el sabor del último beso, el más dulce que recibí en mi vida; y por primera vez en mucho tiempo siento paz, felicidad. ¿Acaso sigo soñando? No, por suerte no. Podría volver a dormirme si lo intentara, pero no quiero, necesito mirarla.
Y me doy cuenta de que estoy sonriendo, y tengo la sensación de que millones de hilos invisibles tiran de mi cuerpo y mi mente hacia su persona. Como si fuera el mejor libro de suspenso, por mucho sueño que tenga no puedo dejar de leerla, un capítulo más, y otro, y otro…
Tal vez sea por casualidad, tal vez porque estoy tan concentrado en ella, pero se despierta, abre sus ojos despacio, todavía somnolientos, hasta que encuentra mi mirada. Me hipnotiza, veo en sus ojos esperanza y ternura, que me es contagiada de inmediato. La saludo con un beso y sonríe. Brilla.
El cuarto está a oscuras, pero su luz está ahí, y ahora puedo ver: estoy enamorado.
KeviaK







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