De la forma más poética posible, quiero hacerte el amor.
No hablo de sexo, ni de la rutina que eso conlleva después de tantos años, sino de descubrirte, como si fuese la primera vez. Acariciarte y conocer tu cuerpo con las manos con el miedo y la inseguridad de quien quiere que todo sea perfecto.
Besarte tímidamente y hacernos vibrar en respiraciones lentas y rápidas víctimas de la emoción del momento.
Lentos y temerosos como si no supiésemos lo que nos espera.
Disfrutando de la aproximación y el juego.
Volvernos presa de un amor incontrolable que sólo puede expresarse con el cuerpo. Donde las palabras sobran. Donde se dice con el tocar. Donde el resto es efímero para solo sentir y dejarse llevar.
No hablo de sexo, ni de la rutina que eso conlleva después de tantos años, sino de descubrirte, como si fuese la primera vez. Acariciarte y conocer tu cuerpo con las manos con el miedo y la inseguridad de quien quiere que todo sea perfecto.
Besarte tímidamente y hacernos vibrar en respiraciones lentas y rápidas víctimas de la emoción del momento.
Lentos y temerosos como si no supiésemos lo que nos espera.
Disfrutando de la aproximación y el juego.
Volvernos presa de un amor incontrolable que sólo puede expresarse con el cuerpo. Donde las palabras sobran. Donde se dice con el tocar. Donde el resto es efímero para solo sentir y dejarse llevar.







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